España siempre, nada es imposible

No mas tardes marchitas de domingo, no mas verdugos de negro y silbato, no mas Tassoti, no mas 21 de junio. No mas ilusiones secuestradas por el azar del penalti. Los cincos y los ochos de menor calidad no se embolsaron el triunfo. El de gajos no abrazo el poste, no quedo frío congelado en los guantes blancos.

Se ha ido el monstruo injusto que comía expectativas y que silenciaba la Zarzuela, la nube gris que desteñía el color de Barcelona: cálido en verano, suave en invierno, húmedo y esquival, limitando la alegría como el mar mediterráneo a sus llanuras.

Se ha ido el dique que embaucaba el Turia y su desembocadura en Valencia, que cegaba la perspectiva de Colón y sus sueños, que desde aquel ‘64 en los brazos del Santiago Bernabeu con un centro de Pereda y un cabezaso mítico de Marcelino, no conoce la sensación de levantar el emblema metálico del triunfo. Pero esta vez no se presentaron los estigmas de Arconada.

Al ritmo de un vals austriaco los pupilos de Papá Pitufo (Luis Aragonés) se mantuvieron invictos en la primera fase de grupos con un Villa efectivo y prolicuo, venciendo en fase finales a Italia, Rusia y Alemania, demostrando que el fútbol dinámico, expresivo, vertical, ofensivo, creativo, puede conseguir dividendos, en un fútbol moderno lleno de rigidez táctica.

Italia: 2 lineas de cuatro e incluso en momentos defendiendo con 11 en su territorio, contenciones, clavados y volantes defensivos, una cacería de perros, una historia, una dictadura, una devoción religiosa por imposibilitar al rival, quitarle la pelota, la moral, la fantasía del fútbol.. contra un cuadro rojo, joven, inquieto, e inventivo que intentó abrir caminos entre las murallas italianas pero cayo en el juego ríspido y cortado que continuo hasta el alargue y penaltis. Y con dos aciertos del portero madrileño Iker Casillas y la ejecución acertada por el volante de la Premier Cesc Fábregas. Terminando con la hegemonía aplastante de la escuadra azurra de 88 años.

Logro que amplió los horizontes de triunfo de un equipo español a punto, que estaba siendo cocinado desde juveniles; un conjunto seguro de sí mismo que se enfrentaría a un equipo ruso motivado por el buen funcionamiento defensivo, ordenado y con la contundencia ofensiva que mostró ante holanda; una Rusia diferente desde Gorbachov y su Perestroika; un equipo financiado por compañías petroleras rusas con primas excesivas.

Tras un primer tiempo malo, España se soltó. Circuló el balón, amplió la cancha, jugo en los extremos, trianguló, toco de primera; con un Iniesta desequilibrante, un David Silva participativo y fino, un Puyol insistente, un Senna sobrio y practico, un Xavi recorriendo todo el campo, habilitando reteniendo, filtrando y definiendo para tener 1-0 a Rusia. Después de esto solo existió “la roja en la cancha”: pases filtrados, paredes, cambios de juego; un espectáculo de técnica, solvencia ofensiva y equilibrio defensivo ante una Rusia desesperada. Daniel Guiza el pichichi de la liga clavo las estacas tras una pared en el área, de pecho y define a contra poste.

Y para terminar la faena un centro de izquierda a David Silva controla con derecha y define sutil con la pierna hábil desmitificando así el tabú de la ofensiva igual a derrota. Y preparando la alfombra para una final contra Alemania.

La Alemania de siempre rígida, física, fuerte. Que muerde al rival prefiriendo ganar altura y perder cintura. Con Klose perdonando al minuto 3 y Cristoph Metzelder a punto de meter un autogol. Y después, volvió la magia roja. Comenzaron a tocar, se hicieron dueños del balón. Circularon y Sergio Ramos se incorporo por la derecha mandando un centro cuchareado para que la estrella del Liverpool rematara un testarazo que pego en el poste derecho al inferior del arco de Lehman. Para que al minuto treinta y tres, con un pase filtrado de Xavi, cortesía de la casa, El Niño le ganara en fuerza y viveza a Lahm para tocar el balón de tres dedos y que acariciara la red acabando con los complejos de la derrota, y acercando a la gloria al equipo español. Mientras Ballack estaba en una riña callejera, Podolski desubicado, Schweinsteiger sin encontrar asociaciones, Klose perdido..

Alemania no metió ni las manos y la furia roja termino con una sequía de cuarenta y cuatro años, con Xavi como mejor jugador de la Eurocopa y David Villa como el máximo artillero. El conjunto de argones como el equipo mas goleador y cinco de sus elementos en el cuadro ideal de la copa. Como primer lugar de la lista FIFA.

Convirtiendo así tangible lo imposible, devolviendo el color a la Ciutat Vella, al eixample, Sants Montjuïc, a las calles perpendiculares de Ildefons cerda a Plaza Catalunya, el Turia retomó su cause a la comarca, a la huerta de Valencia, a la capital de Turia, y de Madrid al cielo.. capital de la esencia y la potencia, provincia de todas la provincias, flor del desierto, ente autónomo último.. metrópoli ideal del Dios del Progreso; la Plaza de Colón se llena de pasión roja. España: Juan Carlos y Sofía gritan tu triunfo, epítome de alegría, Zapatero se ilusiona con tus logros, Sabina escribe tus emociones y Serrat canta tus alegrías..

Y tu pueblo grita: ¡España siempre, nada es imposible!

Foto: BlogArjona.

España, un paso más cerca

Poco hay que añadir a la victoria de España frente a Rusia. Tres goles en el segundo tiempo que reflejaron el poderío de la Furia Roja [hoy, disfrazada de amarillo] frente al equipo ruso. Rusia fue un rival digno durante la primera mitad. Un partido abierto, alegre, propositivo, que se fue al descanso con los cartones igualados a cero. El único negrito en el arroz fue la salida de David Villa por lesión, pero no hay mal que por bien no venga. Cesc Fábregas sustituyó al goleador asturiano y después comandaría al equipo español en el segundo tiempo.

En el complemento, España inclinó la balanza a su favor y no tardó en reflejarlo en el marcador. Se juntaron los de Barcelona e Iniesta mandó un centro venenoso que Xavi remató tras un pique espectacular al corazón del área. La entrada de Fábregas le dio todavía más oxígeno al mediocampo hispano, que controló el balón durante el resto del encuentro. Privado de su materia prima, Arshavin desapareció y los rusos se amilanaron. Pavlyuchenko se convirtió en otro espectador, hambriento de balones que nunca le llegaron. Y cuando tuvo alguno a modo, ni Marchena ni Puyol lo dejaron hacer su trabajo.

Aragonés apostó por un nueve clavado en vez de uno móvil y metió a Güiza por Torres. La movida le dio resultado rápido. Gran pase de Cesc, control impecable con el pecho de Güiza y gol. En Mallorca ya deben estar resignados a la partida del pichichi. Con los rusos decaídos, la Furia encontró el tercero con una descolgada magistral del volante de Arsenal, que centró para que David Silva obtuviera su premio. Un tres a cero que acaba con la ilusión rusa y pone a los españoles un paso más cerca de la Eurocopa. Pero falta el último escollo: Alemania.

Lo de Rusia no es milagro

Rusia sorprendió al mundo derrotando a Holanda, pero dista de ser un milagro. Era arriesgado apostar por los rusos antes del partido, considerando que los neerlandeses había vapuleado al campeón y subcampeón del mundo. Pero los rusos no venían sólo a hacer montón a esta Eurocopa: le arrebataron la segunda plaza a los ingleses, y eso ya es bastante. Hiddink propuso una reestructuración que mucho le hace falta a otras selecciones y le salió. Sobra decir que Rusia tiene el promedio de edad más bajo (24 años), lo que les augura un gran futuro.

Hiddink demostró con Corea del Sur que es un gran técnico, capaz de levantar equipos desde los cimientos. Por desgracia, la actuación mundialista de los coreanos quedó mancillada por el favoritismo de los árbitros. Para Alemania 2006, el holandés tomó las riendas de Australia, calificando a los socceroos a pesar del injustísimo repechaje contra Uruguay. Ya en la justa, el equipo de los canguros pasó la primera ronda dejando fuera a Croacia, mientras que en octavos de final vendió cara la derrota contra Italia.

Ahora con el timón de Rusia, Hiddink logró conjuntar un equipo apuntalado por las dos estrellas del momento: Roman Pavlyuchenko y Andrei Arshavin. El primero es uno de los delanteros más en forma de la selección rusa: 63 tantos en 128 partidos. Impresionante. Aparte, es de los consentidos de la afición, artífice del histórico doblete ante Inglaterra, punto clave de la clasificación rusa.

Arshavin es el cerebro de los rusos. Mariscal del campeón de la UEFA, el Zenit de San Petersburgo, demostró en la final contra Rangers que no se achica en los encuentros decisivos. Pasó dos juegos en la banca por sanción, y cuando apareció, volvió locos a los suecos. Contra Holanda, Arshavin puso de cabeza a la zaga, especialmente a su pareja de baile, Heitinga. De no haber sido por las excelentes atajadas de Van der Sar, hablaríamos de una goleada rusa.

Lo de Rusia no es milagro porque tiene un técnico ganador, una mentalidad fuerte, un estilo ofensivo, un mediocampo brillante y un delantero demoledor. No es milagro porque la gesta heroica viene desde la fase de clasificación, peleando al tú por tú con los croatas y eliminando a los ingleses. No es milagro porque después de pagar derecho de piso con los españoles, vencieron a los griegos y suecos sin muchas complicaciones. No es milagro porque supieron anular a una Holanda con más talento, y le enseñaron a la Naranja Mecánica cómo funciona un equipo verdaderamente aceitado. Cuidado, Italia o España, porque el asalto soviético a Europa despliega banderas.

Fotos | Colchonero.com

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Rusia arrasó con la Naranja Mecánica.

Si Rusia no fue ni por asomo la que se enfrentó a España, Holanda no mereció la oportunidad de jugar la prórroga, que al fin y al cabo no hizo más que cansar al posible rival de España, si consigue ganar a Italia.

El estadio estaba vestido de naranja, y apreciando las gradas parecía que la Eurocopa se jugaba en Holanda. A pesar del apoyo del público, Rusia demostró que la llegada de Hiddink ha cambiado al equipo.

El equipo ruso se adelantó en el minuto 56 gracias a un certero remate de Pavlyuchenko. Entonces ya dominaba el partido y había anulado completamente a la Naranja Mecánica, muy cansada y falta de ideas. Cuando faltaban sólo cuatro minutos para terminar el partido, Van Nistelrooy se sacó de la chistera un cabezazo que volvió a dar una oportunidad a Holanda al forzar al prórroga. Ya en el tiempo agregado, Rusia continuaba siendo mucho mejor. Su fútbol brillaba y su físico también. Había que frotarse los ojos y ver jugar a Rusia que era todo un placer.

Los ataque rusos se sucedían sin descanso, y uno de los mejores jugadores del partido, Arshavin, se pegó una carrera brutal y para centrar al segundo palo para que Torbinski pusiera el segundo en el marcador tras una estirada inverosímil (1-2).

Sin dejar tiempo de reacción Rusia seguiría atacando, y Arshavin, tras un espectacular desmarque en el área, pondría el tercero y definitivo tanto en el marcador tras definir entre las piernas de Van der Sar (1-3 min.115).

Foto: Euro2008

Rusia le gana a la selección de Suecia

Suecia se despide de la Eurocopa ante una Rusia que se mostró superior en el campo. Rusia se hizo con el 2-0 gracias a los goles de Pavlyuchenko y Arshavin en el minuto 23 y 50 respectivamente.

Foto: Euro2008

España 4 - Rusia 1

Los de Luis Aragonés se hicieron dueños del partido con el delirio de la afición. David Villa marcó “triplete” en la localidad austríaca de Innsbruck con los tres primeros goles españoles en la Eurocopa 2008, ante una selección rusa, en los minutos 19, 44 y 75 respectivamente. El primero fue gracias a un gran pase de Fernando Torres, el segundo fue gracias a Andrés Iniesta, y el último con el pase de Cesc Fábregas.

El cuarto gol fue obra de Cesc Fábregas en el primer minuto de descuento.

Foto | Euro2008